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Genialidad: ¿Don innato?

Genialidad: ¿don innato?

Einstein decía: “No soy tan inteligente. Es que peleo con los problemas mucho más tiempo”. Newton decía sobre el secreto de su creatividad científica: “Noctedieque incubando”, dándole vueltas de día y de noche.

A lo largo de la historia la genialidad se ha considerado, un don de los dioses, más tarde una herencia genética. ¿Pero, a qué se debe realmente la genialidad?

Uno de los primeros estudios científicos sobre la genialidad fue en la Academia de Música de Berlín, a partir de los hábitos de los alumnos a lo largo de la infancia y adolescencia. Los alumnos de violín excepcionales ensayaban muchas más horas que los mediocres y los peores. A los 20 años, ya habían acumulado diez mil horas de práctica y es cuando empezaban a brillar. Hicieron después la misma prueba con pianistas profesionales y aficionados. Sucedía lo mismo, no había atajos ni métodos rápidos. De acuerdo con las estadísticas, los psicólogos encontraron una relación directa entre las horas de práctica y los logros. Lo mismo se ha podido comprobar estudiando los hábitos de los grandes maestros de ajedrez o la precocidad de Mozart. Bill Gates es otro ejemplo, antes de cumplir los 20 años se pasó muchas horas delante de un ordenador, lo que en ese momento era muy difícil.

La genética ya no marca tanto el destino como se pensaba antes, sino más bien el hecho de que los genes se expresan en su interrelación con el entorno. El esfuerzo, la tenacidad y el entrenamiento son claves. La genialidad es producto de paciencia y perseverancia y para alcanzar el nivel de dominio en el que una persona pueda considerarse un experto de categoría mundial, indiferente del área, hacen falta al menos diez mil horas de práctica. El talento sin embargo es esencial, porque si alguien lo posee, una hora invertida le rendirá mucho más que a alguien que no ha nacido para eso.

Si nuestra inteligencia no está potenciada por una gran energía que mantenga el esfuerzo y la proyecte hacia metas superiores en el tiempo, tiene poco valor. Los grandes creadores tienen una energía arrolladora y una infinita pasión por lo que hacen, al punto que casi no quieren hacer otra cosa y en algún momento ya no lo sienten como si fuera un trabajo:

  • El desarrollador de software de élite es el programador que se pasa el día programando, y al salir del trabajo, escribe software en su tiempo libre.
  • El futbolista que se pasa el día practicando en el campo de fútbol y después del entrenamiento se va a casa y mira partidos de fútbol.

Practicar diez mil horas no significa que cualquiera vaya a convertirse en Mozart, ni que se vaya enriquecer como Bill Gates, sino que necesitas hacer esa inversión de tiempo para descubrir lo que eres.

El mundo laboral es difícil, sobre todo ahora. Sin embargo, incluso en medio de una economía en recesión, hay personas y empresas que prosperan más allá de las expectativas. La práctica juega un papel importante en el éxito.

 

Foto cortesía de Simon Howden/FreeDigitalPhotos.net

“Crea la vida que quieres vivir”

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