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Renovarse o “morir”: adaptarse a los cambios

Vivimos en un mundo en el que todo cambia cada vez más rápido. Los cambios no son sólo personales (nuestro físico, estados de ánimo, ideas, amistades, finanzas, planes de vida), sino también de todo lo que nos rodea (el clima, la situación económica…).

En medio de estos cambios buscamos la seguridad y la única manera de sobrevivir es adaptarnos a las situaciones que nos suceden de manera inesperada. Saber adaptarse es también vital en el mundo de los negocios.

Y para adaptarnos necesitamos ser flexibles. La flexibilidad es una forma de sabiduría práctica que percibe cuándo se está produciendo un cambio y se adapta a las nuevas condiciones. No podemos controlar cada instante de nuestra vida, ya que existen variables que se nos escapan. Por lo tanto, somos nosotros los que tenemos que adaptarnos a lo que sucede cada momento aceptando las frustraciones y liberándonos de ataduras.

En las relaciones con las personas queridas debemos darles la libertad de ser lo que quieren ser, permitirles experimentar y cometer errores, ser creativos, fracasar, tener éxito… sin empujarlos a hacer lo que creemos que es lo mejor para ellos. Si somos flexibles no solo nos adaptaremos más fácilmente a los cambios de los demás, sino también nos resultará más fácil ceder ante algo sin enfadarnos. Y ceder es reconocer que la otra persona sabe más que yo, pedir disculpas por un error, reconocer nuestros errores y transigir con los demás.
Nuestra cultura premia la autoafirmación y percibe el ceder como una debilidad de carácter y una derrota, pero en realidad las personas que se empeñan en aparentar fortaleza son muchas veces las más débiles.

¿Y tú, qué haces para adaptarte a los cambios?

“Crea la vida que quieres vivir”